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lunes, 3 de junio de 2019

UNA FECHA PARA LA HISTORIA DE HUÉRCAL Y OVERA



Publiqué un artículo en el libro de la Feria de Huércal-Overa del año 2017, con
el nombre “Fechas claves en la historia de Huércal-Overa”. Dicho texto trataba
de explicar que, se entienden por fechas claves en la historia de un territorio o
de una población aquellas que supusieron un cambio radical en la esencia de
su devenir histórico. Estas fechas supusieron un cambio radical en la fisonomía
de la población, de la cultura, y de la geografía política.
Dentro de los cambios radicales de la cultura, debemos entender la religión
(incluida la Semana Santa), el idioma y la gastronomía actual, muy basada en
el ganado porcino y en el vino.
El último cambio histórico drástico se produjo con la reconquista castellana del
valle del bajo Almanzora, cuando los Reyes Católicos tomaron posesión de
Vera, Overa y Huércal a mediados del mes de junio del año 1488.

El problema para celebrar este acontecimiento histórico era que los
historiadores no habían fijado con precisión la fecha. Nuestro paisano Enrique
García Asensio en su magistral “Historia de la villa de Huércal-Overa y su comarca”
(1908, 361) cita, siguiendo los cronistas, contemporáneos de los hechos, Hernando de
Pulgar y Alonso Palencia, que Overa y Huércal, se reconquistaron, después de Mojácar
y como consecuencia de la reconquista de Vera, el 10 de junio de 1488. Esta hipótesis
ha sido seguida también por los historiadores Ángel Tapia Garrido, en su monumental
Historia de Almería, y por Juan Francisco Jiménez Alcaráz, en “Huércal y Overa: de
enclaves nazaríes a villas cristianas”.

Sin embargo, creemos que estamos en condiciones de precisar el día en que Overa y
Huércal se entregaron pacíficamente a los reyes de Castilla. El análisis detenido de las
cartas del marqués de Cádiz a la reina Isabel la Católica, nos proporcionan los indicios
necesarios:
- La marcha del ejército castellano, al mando del marqués de Cádiz, para rendir
Vera, salió de Lorca, y tras pasar por el paso natural de la Fuente de la Higuera,
asentó sus reales entre Vera y Guadix, para cortar el socorro del rey granadino
El Zagal, que estaba en Cantoria. El lugar que todavía guarda el topónimo de El
Real.
- La fortaleza de nazarí de Huércal volvió a estar otra vez aislada. Como lo
estuvo, entre los años 1436 y 1446, cuando los lorquinos se apoderaron de todo
el bajo Almanzora (excepto Huércal) y en 1486 cuando el rey granadino El
Zagal, se apoderó de Almería y Vera, mientras que el castillo de Huércal, siguió
reconociendo la autoridad de su sobrino Boabdil.
- Carta del marqués de Cádiz a la reina Isabel, escrita el martes 10 de
junio en Vera: Nuestro señor llegó hoy martes a hora de comer. Y
llevamos al alcaide a besar las manos de su alteza. Y después a la hora
de vísperas, salieron todos los moros principales de la ciudad, a los
cuales su alteza mandó nos entregara la fortaleza, y se hizo así, y cierta
gente nuestra está apoderada en ella… Así mismo, se entregó la
fortaleza y villa de Las Cuevas, y su alteza mandó a Juan de Benavides
la fuese a recibir. Y mañana, Dios queriendo, se han de entregar cinco o
seis fortalezas de esta comarca, que ya está asentado.
- Otra fuerte, también contemporánea, lo confirma: Y otros cinco o seis
lugares cercanos a esta ciudad (Vera) se dieron luego al rey… Ayer vino
el alcaide y los principales moros de la villa (Mojácar), y dieron
obediencia a vuestras altezas, y por ser tarde, no fueron a entregar la
fortaleza hasta hoy jueves.
- El rey, de Castilla después de amagar sobre Almería, asentó su real en
la boca del río Almanzora, al día siguiente, martes 3 de julio, lo hizo en
Oria, que ya se había entregado (sin especificar fecha), y al día siguiente
fue a Cúllar, que también se había rendido.

Conclusiones.
- El martes 10 de junio se entregaron, a los Reyes Católicos, las
fortalezas y villas de Vera y Las Cuevas.
- El miércoles 11 de junio se entregaron cinco o seis lugares sin
identificar, próximos a las fortalezas anteriores.
- El jueves 12 de junio se entregó Mojácar.
- Sabemos también que las fortalezas de Tabernas y Purchena se
entregaron el día 17 de junio. Sorbas debió hacerlo el mismo día, y
nunca antes que lo hiciera Mojácar.
- Los cinco o seis lugares sin identificar, tienen que estar entre Vera y
Purchena, y por las relaciones de nombres de villas y fortalezas citados
por los cronistas tienen que ser: Overa, Huércal, Zurgena, Albox y
Cantoria.
- Oria y Fines serían dudosos, pero estimamos, por sus situaciones
geográficas, sus rendiciones debieron de ser simultáneas a la de
Purchena y, sobre todo, de Vélez Rubio, seis días después, según carta
de ese día del marqués de Cádiz a la reina Isabel.


Salvador Fontenla Ballesta

miércoles, 7 de noviembre de 2018

PILOTOS SOVIÉTICOS EN SANTA CRUZ DE LA ZARZA (TOLEDO).



S. Fontenla B.

Tras el Alzamiento militar de 1936 y mediante un bando de confiscación de tierras, de septiembre del mismo año, y con el concurso obligado de todos los agricultores de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), se habilitó un aeródromo militar, en las inmediaciones del pueblo.
Stalin decidió apoyar a la organización armada del partido comunista español y no al resto de las milicias del Frente Popular (anarquistas y socialistas). La URSS envío asesores, tanques y aviones, con sus respectivos tripulantes, y abundante armamento y municiones, previo pago de su importe, a precios de usura, y pagados con todo el oro del Banco de España.
Un escuadrón de pilotos rusos, se asentó en Santa Cruz como base de operaciones, donde permanecieron más de dos años, y combatieron principalmente sobre el valle del Tajo y Guadalajara.
La convivencia con la población civil fue modélica, por varias razones. El comandante soviético prohibió e impidió que siguieran los asesinatos, con la indicación que el que quisiera meter tiros se fuera al frente. Los productos alimenticios los compraban, mediante el pago de su importe, en vez de confiscarlos como hacían los milicianos. El trato con la población civil fue correcto, hasta el punto que protagonizaron dos bodas con vecinas santacruceras.
Todo lo anterior, a pesar de que el 26 de noviembre de 1937 uno de los aviones soviéticos dejó caer accidentalmente una bomba sobre una casa situada en la calle de la Cava, provocando cinco muertos. Un depósito de municiones en el pueblo fue también bombardeado por los nacionales en marzo de 1939, sin causar víctimas.

Cuando llegaba algún aviador herido era trasladado a Albacete, pero si fallecía en Santa Cruz, esperaban a la noche y desde el aeródromo era llevado en un camión directamente al cementerio donde, solo con personal soviético, le enterraba en secreto, seguramente por temor a que fueran las tumbas profanadas. Cosa que nunca ocurrió. Parece ser, por tradición oral de los vecinos, los sepultados fueron unos cinco, y se dejaron constancia,  documental o verbal,  de los nombres de los mismos, ni de lugar exactos de sus enterramientos.

MONOLITO A LOS PILOTOS SOVIÉTICOS.
Un monolito en su memoria se erigió en el cementerio de Santa Cruz de la Zarza, en el año 2011 y  a  iniciativa del coronel Gregorio Caballero, natural del pueblo.
El monumento tiene la siguiente inscripción, en español y en cirílico: EN MEMORIA DE LOS AVIADORES MILITARES SOVIÉTICOS CAIDOS EN ESPAÑA DURANTE LA GUERRA CIVIL DE 1936-1939 Y ENTERRADOS EN ESTE CEMENTERIO. A la inauguración asistió el embajador de Rusia. Desde entonces todos los años se les hace una ofrenda floral.

IDENTIFICACIÓN DE LOS PILOTOS SEPULTADOS.
La Fundación Idortes (FI) tiene, entre sus objetivos, la localización, identificación y repatriación de los combatientes españoles caídos en el frente del Este, encuadrados en la División Española de Voluntarios para Combatir el Comunismo, más popularmente conocida como División Azul.
La FI hace una campaña anual en Rusia, para lo que cuenta con la desinteresada colaboración de las autoridades rusas nacionales y locales, y también de la población civil rusa. La FI en agradecimiento de estas colaboraciones decidió identificar y documentar a los pilotos soviéticos sepultados en el cementerio de Santa Cruz de la Zarza.

Consultados los archivos españoles, se ha documentado al personal soviético que participó en nuestra contienda, así como a todos que, por una causa u otra, fallecieron en España. Desde esta base de partida se descartaron los que habían sido derribado en territorio enemigo, y por tanto no pudieron ser recuperados y enterrados en Santa Cruz. Del resto se dio la circunstancia que citaban sus lugares de enterramientos, y sin embargo no estaba, entre ellos, Santa Cruz de la Zarza. El resultado de los sucesivos descartes fueron seis, que coincidían prácticamente con los datos numéricos que se conocían, dándolo por buenos con unas probablilidad del 90%.
Este listado se grabó en una estela de granito gris, y se colocó ante el monolito, 5 de mayo de 2017 y con la asistencia del embajador de Rusia en España. El resultado fue la siguiente relación nominal y vital:

Kabanov, Isaak Trofimovich
Técnico militar de 2ª categoría. Técnico de armamento.
Nacimiento 1904
Llegada a España: 11-1936.
Fallecimiento: 25-11-1936
Causa: a consecuencia de heridas graves.

Dimitri Lesnikov, Artamonovich
Teniente piloto
Nacimiento: Ucrania 1907
Llegada a España: 11-1936.
Fallecimiento 19-06-1937
Causa: durante la prueba de un motor.

Orzhanov, Vasili Matveievich
Teniente Mayor piloto de un caza Il-16
Nacimiento 1910
Llegada a España: 21-05-1937.
Fallecimiento: 02-06-1937
Causa: vuelo de entrenamiento.

Ivan Roschin, Vasielevich
Teniente piloto de bombardeo ligero SB Túpolev
Nacimiento 1909
Llegada a España: 11-1936.
Fallecimiento: 12-11-1936.
Causa: accidente.

Yakov Serov, Petrovich
Teniente piloto ametrallador, radio de bombardeo ligero SB Túpolev
Nacimiento 1913
Llegada a España: 11-1936.
Fallecimiento: 12-10-1936
Causa: accidente aéreo.

Alexander Streikov, Vasilievich
Capitán piloto, jefe de escuadrón
Nacimiento 1906
Llegada a España: 11-1936.
Fallecimiento 28-04-1937
Causa: durante un vuelo de entrenamiento, se le cayeron las alas al avión.

Rectificaciones por la embajada de Rusia.
Posteriormente la embajada Rusia en España y recurriendo a los archivos en Rusia, precisó la información anterior. Confirmando todos los nombres, excepto el de Alexander Streikov, y añadiendo e de los tenientes Fyodor Pavlovich Dombrovskii (de Bielorrusia) y Pyortr Matveyevich Zharskovskry.
La embajada pidió permiso para cambiar la placa con la actualización de los nombres. La Fundación accedió, aunque tiene dudas de las que los nuevos nombres incorporados sean correctos, porque Fiodor fue derribado el 7 de diciembre de 1936, sobre Talavera de la Reina, y Piotr sobre el frente de Guadalajara, el 20 de marzo de 1937, lejos de su base de Santa Cruz de la Zarza.
El 2 de noviembre de este año se hizo la correspondiente ofrenda floral, con la presencia de la nieta y bisnieta del teniente Fyodor, venidas expresamente de Rusia para el acto.





lunes, 17 de septiembre de 2018

LAS PROFANACIONES COMO ARMA PSICOLÓGICA.



LAS PROFANACIONES COMO ARMA PSICOLÓGICA.
Salvador Fontenla Ballesta

La profanación de los cadáveres enemigos es una tradición que introduce sus raíces en los tiempos históricos más remotos. Homero narra, en la Ilíada, que en la guerra de Troya (siglo XII a.C) los guerreros profanaban los cadáveres de sus enemigos, de la forma más cruel posible, para humillarlos, vengarse por los agravios recibidos y atemorizar a futuros adversarios.
 
Omar Ibn Hafsún era descendiente de una familia noble hispanorromana, pero su abuelo se islamizó. Omar capitaneó un alzamiento de españoles, en el año 879, contra la dinastía extranjera de los Omeya, con sede en Córdoba, con la intención de recobrar la libertad y la independencia arrebatadas con la invasión árabe del 711. Sus huestes estuvieron formadas por muladíes (cristianos convertidos al islam) y mozárabes (cristianos).
La rebelión consiguió establecer un reino, con epicentro en Bobastro (Málaga) y de fronteras variables, que sostuvo su independencia durante 49 años.
Ibn Hafsún proclamó, en el año 899, el retorno a la fe cristiana de sus mayores, se bautizó con toda su familia y tomó el nombre de Samuel, hasta que falleció de muerte natural en el 917. Sus hijos continuaron la resistencia hasta que capitularon en el 928 y reconocieron la autoridad del califa Abderrahmán III, que decidió profanar el cadáver de su odiado enemigo. Así lo relata el cronista árabe Ibn Hayyan:
A exhumar sus restos (de Samuel Ibn Hafsún) de su reciente enterramiento, donde el maldito cadáver fue descubierto enterrado indudablemente a la usanza cristiana, pues se le encontró echado sobre la espalda, con los brazos sobre el pecho, como hacen los cristianos… Abderrahmán III ordenó sacar de su tumba al perverso cadáver y llevar los malvados e inmundos miembros a Córdoba, para ser izado en el más alto madero… La orden fue cumplida, alzándose el cuerpo del maldito (Samuel) en un alto madero, entre dos de sus hijos crucificados allí anteriormente, aunque su madero era más alto, para amonestación de espectadores y satisfacción de musulmanes. Los maderos permanecieron allí desde que llegaron, hasta que se los llevó una crecida del río.
La hija de Samuel, Santa Argentea, fue virgen y mártir al negarse a renegar de la religión cristiana. Su culto se celebra el 13 de mayo, fecha de su martirio, en el año 931.

Vlad el Empalador, más conocido como Drácula (1431 – 1476), efectuó ejecuciones masivas por empalamiento, e hizo lo mismo con los cadáveres de sus enemigos vencidos, que dejaba expuestos a la intemperie, para escarnio y atemorizar a sus enemigos.
Las profanaciones de cadáveres pueden tener efectos paralizantes sobre combatientes poco curtidos. Siempre ha sido tradición militar española no dejar a ningún soldado sobre el campo, y fue el principal motivo que inspiró a Millán Astray, fundador de la Legión, para redactar el espíritu de compañerismo de su Credo: con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Estas bárbaras costumbres, a pesar de lo que pudiera creerse, no han sido desterradas de la perfidia humana, ni siquiera en la civilizada Europa.

Los revolucionarios de la Revolución Francesa, en el siglo de la Ilustración, después de decapitar al rey Luis XVIII y a su mujer María Antonieta, desenterraron los restos cadavéricos de los que habían sido sus reyes durante más de doce siglos (merovingios, Francisco I, Luis XIV, etc.), los arrojaron a una fosa común, destrozaron inscripciones, lápidas y monumentos, muchos de ellos obras de arte de la escultura francesa.

Estas profanaciones sirvieron de modelo a los bolcheviques de la Revolución Rusa, que después de ejecutar también al zar Nicolás II, a su mujer e hijos (menores de edad), vaciaron las tumbas de las criptas de las iglesias ortodoxas y católicas, incluidos los santos, para arrojarlos en fosas comunes en los cementerios de las respectivas poblaciones. Las iglesias fueron reconvertidas en museos, discotecas, gimnasios, cocheras, etc.
Los moros en nuestras campañas en el Protectorado marroquí (1907 – 1927) acostumbraban a profanar a los muertos con mutilaciones.

Las revoluciones españolas, de 1934 y 1936, también siguieron las estelas de las revoluciones francesa y bolchevique, sobre todo de esta última, que fue su verdadero paradigma. Pues además de los crueles asesinatos de religiosos y católicos, las iglesias se profanaron, desenterraron las tumbas de las iglesias (como hay abundantes muestras gráficas), las incendiaron y saquearon, perdiéndose obras de arte de gran valor artístico, histórico y económico, que superaron, con mucho, el expolio de los ejércitos napoleónicos y británicos de nuestra Guerra de la Independencia.

Se puede afirmar, en conclusión, que la profanación de cadáveres no es una costumbre extinguida, por bárbara que sea, porque sigue teniendo las mismas finalidades de la guerra de Troya y de los sanguinarios Abderrahmán III y Drácula: amonestación de espectadores y satisfacción de seguidores. Siempre son actos de carácter ignominioso y de venganza contra enemigos, más satisfactorios cuánto más odiados sean.
 

lunes, 10 de septiembre de 2018

FIDES MILITUM: PRESENTACIÓN (I) Salvador Fontenla Ballesta

FIDES MILITUM: PRESENTACIÓN (I)
Salvador Fontenla Ballesta

La definición de jurar es afirmar o negar una cosa o prometerla, rotundamente poniendo como testigo a Dios, a algo o alguien querido.

Jurar es un compromiso de lealtad para cumplimentar lo jurado (fides militum o la lealtad de los soldados). Juramento que alcanza su cénit cuando el soldado, en obediencia del juramento empeñado, ofrenda la propia vida. Sin olvidar otros sacrificios menores que también conllevan la vida militar: heridas y penalidades de toda campaña.
Parece lógico que las altas responsabilidades adquiridas en este juramento, que puede culminar con la entrega de la propia vida, los creyentes pongan como testigo a Dios.

La jura de Bandera con el rey Carlos III.
La primera fórmula de juramento a la Bandera fue introducida por el rey Carlos III en sus Reales Ordenanzas, del año 1768, y decía. ¿Juráis a Dios y prometéis al Rey el seguir constantemente sus banderas y defenderlas hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os esté mandando en acción de guerra o disposición para ella? Los reclutas contestaban: Sí, juramos, y el capellán rezaba por ellos: Por obligación de mi Ministerio ruego a Dios que a cada uno le ayude si cumple lo que jura, y si no, se lo demande.
Desde entonces se instituyó el beso a la Bandera como símbolo del poder real desfilándose bajo sus pliegues como señal de acogimiento.
La fórmula muy bien ponderada, hace gala de la sabiduría militar que estas reales ordenanzas tienen, y que hicieron que permanecieran vigentes durante siglos, con las consiguientes y obligadas adaptaciones, a paso natural del tiempo.
-          La bandera era guía visual de las tropas en el combate, ella marcaba la dirección de marcha y del combate. Su pérdida los dejaba sin guía y era muy mal presagio, por lo que su custodia y defensa eran decisiva desde tiempos inmemoriales.
-          Hasta verter la última gota de sangre, que suponía la entrega total, estaba corroborada ampliamente por insignes militares, como el maestre de campo Julián Romero,  Blas de Lezo, etc.
-          El no abandonar a sus jefes es una síntesis del espíritu de disciplina, que debe imperar en todo ejército. Se hace notar, que se refiere solo a las acciones de guerra y a su preparación, no en otras actividades ajenas al servicio militar.

Jura de Bandera con el rey Alfonso XIII.
Casi a punto de finalizar las campañas de Marruecos, en el año 1927, se modificó parcialmente, quedando de la siguiente manera: ¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros? Esta fórmula merece algunos comentarios:
-          La incorporación a los ejércitos españoles de un considerable número de musulmanes, para las campañas de Marruecos, especialmente en fuerzas de Regulares y de Policía Indígena, recomendaron especificar para que fuera válido para las dos religiones: cristiana y musulmana.
-          Extraña que se suprimiera hasta perder la última gota de vuestra sangre. Máxime cuando en las campañas de Marruecos hubo numerosísimos militares, que siendo heridos múltiples veces, siguieron derramando sangre en los servicios de armas. Paradigmáticos fueron, entre otros muchos, el capitán Ripoll “Mano de Plata” y Millán Astray, fundador de la Legión.

Jura de Bandera con la Segunda República.
La II República introdujo unos cambios a la esencia del tradicional juramento: Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas. Respuesta: Sí, prometo. Réplica: La ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados. La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera.
La nueva fórmula trataba de romper radicalmente con la fórmula tradicional, y lo que es peor, con su esencia. Los gobernantes querían poner de manifiesto que con la República nacía un nuevo ente político, que nada tenía que ver ni le debía al concepto de nación española, que se tenía hasta entonces y, por tanto, tampoco con su historia y tradiciones:
-          El concepto religioso es totalmente descartado. Suprimieron el juramento que fu sustituido solamente por una promesa. hasta incluso prohibiendo que el la bandera y el sable formaran una cruz. Que entraba en contradicción con los santos patronos de los ejércitos, armas y unidades, himnos, heráldicas seculares y condecoraciones, etc. Hasta cambiaron los colores de la Bandera nacional.
-          Antepone un régimen jurídico y político (República) sobre el concepto de nación. Que es evidente es muy anterior a la república, e independiente de ella, como de cualquier otro régimen, sea monarquía, dictadura, etc.
-          Es también sorprendente que lo que prometen es defender solo el régimen de gobierno  y no a la nación: su unidad, integridad y soberanía. Hay que reconocer que mucho éxito no tuvo tan artificiosa fórmula, porque antepusieron la lealtad a la Patria sobre el régimen político.
-          Se suprime la obediencia a los jefes, y con ella el concepto de disciplina. Esencial en cualquier ejército (sin ella no puede haber ejército alguno), y fundamentalmente en las campañas y combates, que son sus razones de ser.

FIDES MILITUM: PRESENTACIÓN (II)
Salvador Fontenla Ballesta

Jura de Bandera con el Generalísimo Franco.
El Ejército Nacional, haciendo gala de su nombre, recuperó la fórmula de juramento tradicional, y la completó de forma sublime. El decreto del 13 de septiembre de 1936 (solo dos meses después del Alzamiento) publica la nueva fórmula: Soldados: ¿Juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre? Los reclutas contestarán: «Sí, lo juramos». Luego dicho Jefe añadirá: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella. Soldados: ¡Viva España!.
-          Se recupera el sentido religioso del juramento.
-          La promesa no se hace al régimen político sino a la nación, expresada con su nombre (España) y por su concepto (Patria), define mejor en qué consiste la defensa nacional: el honor, la independencia y el orden. Este último influenciado por las graves revueltas, e incluso revoluciones, que había sufrido España en el primer tercio del siglo XX.
-          Se recupera la lealtad al jefe, como base de toda disciplina, pero no se cita explícitamente al jefe del estado como jefe de los ejércitos, seguramente por considerarse ya implícito, y por consiguiente reiterativo. Sin que esta simplificación tuviera ningún efecto negativo.
-          Se recupera la obligación de llevar el cumplimiento del juramento hasta las últimas consecuencias (hasta la última gota de sangre). Fórmula que se graba en el frontispicio de todos los cuarteles: TODO POR LA PATRIA. También estaba recogido en el lema A ESPAÑA, SERVIR HASTAMORIR, escrito en la montaña de la Academia de Suboficiales de Talarn (Lérida), mandado quitar arbitrariamente por el ambiguo ministro de Defensa Bono, sin que después ninguna autoridad militar haya osado restablecerlo.

Jura de Bandera con el rey Juan Carlos I.
La fórmula de juramento volvió a cambiar, durante el reinado de Juan Carlos I, en el año 1980, quedando de la siguiente forma:¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?
-          Se vuelve a introducir, de forma específica, la obediencia al rey, como jefe supremo de las fuerzas armadas. La intencionalidad de reforzar su figura institucional aconsejaron su reintroducción. Sin embargo, por otro lado sus competencias constitucionales como jefe de las fuerzas armadas, fueron vaciadas de contenido por leyes de rango inferior, pasando a ser el jefe de las fuerzas armadas, de iure y de facto, el presidente de gobierno.
-          Se vuelve a redefinir los objetivos de la defensa: la soberanía, independencia, unidad, integridad territorial y ordenamiento constitucional, de difícil concreción porque está sujeto institucionalmente a modificaciones.
Diecinueve años después (1999), con el gobierno del PP, se vuelve a introducir nuevos cambios:¡Soldados! Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España.
-          Ya hemos comentado la importancia de suprimir hasta la última gota de vuestra sangre, que resume el espíritu de servicio de un soldado para con su patria. Podía cuantificar, al menos, el límite máximo de gotas de sangre a derramar por la Patria.
-          También se suprime, sin justificación alguna, besando con unción su Bandera
-          Es inexplicable que se haya borrado, sin dejar rastros, la defensa nacional: honor, soberanía, independencia, integridad y el orden (público e institucional).
-          Otra paradoja es que no se encomiende a los militares la defensa de España, y sí se recoja en la fórmula de juramento para los civiles: ¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España? Seguramente por esta razón, el ambiguo ministro de defensa. Bono cesó al Teniente General Mena, por citar la unidad de España en su discurso en la Pascua Militar.
-          Es para nota, encomendar a las fuerzas armadas guardar y hacer guardar la Constitución. Cometido encargado a los jueces, en general, y específicamente al Tribunal Constitucional. ¿Tendría que haber salido los militares en defensa de SM el Rey, por haber sido desposeído de sus atribuciones como jefe supremo de las fuerzas armadas¿ ¿En defensa de la separación de poderes (legislativo, judicial y ejecutivo), confirmado por el vicepresidente del gobierno afirmado pomposamente ¡Montesquieu ha muerto!?
-          Sorprendente y torticeramente se suprime la obediencia en el servicio militar a los jefes naturales (respetarlos y no abandonarlos en el campo de batalla) base de la disciplina de los ejércitos
-          La fórmula, en general, es más propia de leguleyos que de soldados.

Ocho años después (2007), a este paso se cambiará cada bimestre, se repite la fórmula anterior, suprimiendo la palabra Dios. Quizás haya sido un intento vano de descafeinamiento, porque según el Diccionario de la RAE, jurar es poner a Dios por testigo, porque si no sería redundante con prometer. Suprimir a Dios y a la religión de la milicia, habría que suprimir los patronazgos, himnos, heráldica, etc.

Últimos comentarios.
El artículo 8 de la Constitución vigente, recoge las misiones de los militares, como componentes de las fuerzas armadas: Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
Consecuentemente estas misiones deben estar recogidas, inexcusablemente y de forma textual, en el Juramento a la Bandera. Aunque en vez del ordenamiento constitucional, sería en caso de desorden constitucional: restablecer el orden, porque el ordenamiento es más propio de políticos, jueces y policía.

El juramento de ser leal con tus jefes (respeto, obediencia y no abandonarles nunca sobre el campo del honor) se queda corto. La lealtad, para que sea firme y duradera, no es solamente ascendente, también es lateral y descendente jerárquicamente.
El mayor ejemplo lo tenemos en el espíritu de compañerismo del Credo de la Legión.: con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. Es un compromiso de honor y de lealtad. Resaltamos que no señala a un superior, ni a un compañero de empleo militar sino a cualquier combatiente Este juramento ha sido cumplimentado en muchas ocasiones, a costa de vidas, y explica de forma clara y rotunda lo que los militares entienden por lealtad y compañerismo.
Es importante destacar que esta obediencia jerárquica tiene unos límites:
-          No es la finalidad última, es un medio imprescindible para mantener la disciplina y la eficacia de los ejércitos.  Es un medio para la defensa militar de España, contra agresiones exteriores e interiores. El inicio de la Guerra de la Independencia y otros casos son buenos ejemplos históricos.

-          Siempre está supeditada a los actos del servicio militar y respetando las leyes y usos de guerra






miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL INICIO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA


Salvador Fontenla Ballesta

Napoleón tenía la intención de anexionar España a su Imperio, aprovechando la decadente dinastía borbónica hispánica. El infante Fernando trataba de derrocar, para suplantarlo, a su padre, el rey Carlos IV, para lo que lideró el motín de Aranjuez (marzo 1808). Divergencias, entre padre e hijo, que el emperador francés estimuló. Mientras que ellos buscaron, cual lacayos, el favor imperial de Napoleón, y para ello no dudaron en abandonar España, para pleitesía al emperador francés.
Francia, mientras tanto, había ido introduciendo, de forma progresiva, ingentes fuerzas militares en la Península, con falsas excusas, sin autorización legal, pero con el consentimiento cobarde de los reyes españoles.
La presencia de tropas extranjeras en las ciudades peninsulares provocó el recelo de los españoles, y su comportamiento abusivo, como fuerzas invasoras y no aliadas, dieron lugar a incidentes, durante el mes de abril de 1808, con las poblaciones de Madrid, Toledo, Burgos y otras ciudades.

Es conocido que el intento de impedir, por el pueblo madrileño, que el resto de la familia real fuera sacada de España y trasladada a Francia, provocó la sangrienta jornada del Dos de Mayo de Madrid. Reprimida de forma expeditiva, indiscriminada y cruel por las tropas francesas.
Las autoridades españolas, representadas por la Junta de Gobierno (ante la ausencia de los reyes) y por el Capitán General, dieron órdenes, en la mañana de ese Dos de Mayo, para evitar un enfrentamiento con los franceses, que las tropas se mantuvieran quietas en sus cuarteles, hasta nueva disposición. El Capitán Velarde, que conspiraba contra los franceses, comunicó este proyecto al Ministro de la Guerra, que no solo no lo aprobó, sino que informó a los franceses, que tomaron las correspondientes medidas preventivas.
Los capitanes Daoiz, Velarde y el teniente Ruiz, se hicieron fuertes en el parque de artillería de Monteleón, después de vencer sus dudas morales de declararse en rebeldía contra la dispuesto por las autoridades gubernamentales y militares. Los tres militares murieron en los combates en defensa del parque, o a resultas de las heridas recibidas en los mismos.
Sin embargo, el rey Carlos IV por real decreto, firmado en Bayona el 4 de mayo, nombró como lugarteniente general del Reino y presidente de la Junta General de Gobierno, al mariscal Murat, jefe de las fuerzas francesas en la Península y principal responsable de la represión, a sangre y fuego, del pueblo de Madrid del Dos de Mayo. Increíble, pero cierto.
La insurrección general comenzó en Cartagena, el 20 de mayo, al conocerse la renuncia de los reyes españoles a favor de Napoleón. La marina y los regimientos de la guarnición de Cartagena se alzaron en armas, a pesar de la oposición del capitán general del departamento, dependiente de mariscal Murat. Murcia y Valencia, con sus respectivas guarniciones, declararon la guerra a Francia el día 23, a pesar de las reticencias del capitán general. Zaragoza lo hizo al día siguiente, con el arresto del capitán general, y este movimiento armado se extendió rápidamente a Castilla, Navarra y Castilla la Vieja.
Oviedo declaró la guerra a Francia, el día 25 de mayo. Un escuadrón fue enviado para sofocar esta rebelión popular, pero se adhirió a la misma, y un batallón del regimiento Hibernia enviado desde Bilbao para reprimirla, se sumó también al alzamiento. La guerra estaba servida, y así se extendió al resto de España como un reguero de pólvora, con la participación activa de fuerzas del Ejército y de la Armada, destituyendo fulminantemente a las autoridades oficiales que se opusieron o que se mostraron indecisas.

Fides Militum.
España entera reconoció sus fides militum (la fidelidad de los soldados) porque en defensa de España y del pueblo español, antepusieron su deber y el sacrificio de sus vidas, sobre los intereses espurios de muchos gobernantes de la época.
La Regencia para perpetuar la memoria de de los capitanes Daoiz y Velarde, dispuso, entre otras cosas:
-          Que ambos nombres se escribiesen con letras mayúsculas a la cabeza de los capitanes, en la escala del Cuerpo.
-          Que se erigiera un sencillo aunque majestuoso monumento militar frente a la puerta del Colegio del Cuerpo de Artillería, en cuyo pedestal se leyeran sus nombres.
-          Que todos los años se hiciera un elogio de aquellos capitanes ante los caballeros cadetes, a fin de estimularles a imitar su ejemplo.

Efectivamente sus nombres encabezaron los escalones de los capitanes de la Artillería española, hasta el año 1987, en el que el gobierno del PSOE ordenó retirarlos, sin que ningún gobierno posterior haya rectificado esta inexplicable afrenta.
El monumento tardó un siglo en erigirse, frente al Alcázar de Segovia, antigua academia de artillería y donde estuvieron como cadetes los heroicos capitanes.
Todos los dos de mayo, desde entonces, los cadetes de Artillería y en todas sus unidades, se hace un elogio de los capitanes Daoiz y Velarde.
Un monumento en homenaje a los caídos en el alzamiento del Dos de Mayo en Madrid, está levantado en la Plaza de la Lealtad (Fides Militum). Contiene un sarcófago con cenizas de caídos en ese día y con los nombres de los citados capitanes. Se inauguró en el año 1840, y se volvió a dedicar, en 1985, para todos los caídos por España, en todos los tiempos.
El teniente Ruiz tiene un monumento en la plaza del Rey de Madrid, y un busto en la plaza que tiene su nombre en Ceuta, su ciudad natal.